Los minerales de tercera categoría, definidos por el Código de Minería argentino, abarcan recursos de uso extendido en la construcción y la industria, como arenas, gravas, arcillas, yeso, calizas y rocas de aplicación.
En la provincia, estos recursos cumplen un rol central en la provisión de insumos para obras públicas y privadas. Por eso, es habitual que propietarios de terrenos o personas interesadas en iniciar una cantera consulten sobre los requisitos para comenzar un trámite minero. Desde el Ministerio de Minería de San Juan remarcan que existe un esquema de asesoramiento permanente para quienes no tienen experiencia previa. La atención se brinda en la Secretaría Técnica, ubicada en el 5° piso, Núcleos 7 y 8 del Centro Cívico.
La mayoría de las consultas proviene de propietarios que cuentan con terrenos con potencial minero o con canteras ya identificadas, pero que desconocen cómo avanzar. El primer paso consiste en evaluar cada situación, identificar el tipo de recurso y determinar el encuadre legal correspondiente según el Código de Minería.
A partir de esa orientación inicial, se explica cómo iniciar un expediente de mina de tercera categoría, un proceso que combina aspectos administrativos y técnicos.
Requisitos clave: impacto ambiental y registro minero
Uno de los puntos centrales es la gestión del Informe de Impacto Ambiental (IIA), obligatorio para cualquier actividad minera. Este trámite se realiza ante la Dirección de Evaluación Ambiental, donde se evalúan los posibles efectos de la explotación y las medidas de mitigación necesarias.
En paralelo, se informa sobre la inscripción en el Registro de Productores Mineros, requisito indispensable para formalizar la actividad y garantizar que la explotación se realice dentro del marco legal vigente.
El Ministerio de Minería destaca que el acompañamiento no se limita a la etapa inicial. Las áreas técnicas continúan asistiendo al interesado durante todo el proceso, indicando qué documentación presentar, cómo avanzar con los estudios ambientales y qué organismos intervienen según la ubicación y características del terreno.
El objetivo es evitar que los solicitantes enfrenten el trámite sin guía y asegurar que las explotaciones de tercera categoría se desarrollen de manera ordenada, segura y conforme a la normativa provincial y nacional.





















